Autofobia – Miedo a la exclusión

¿Recuerdas cuando Javier, de la ESO, no te invitó a su fiesta de décimosegundo cumpleaños, a pesar de que invitó a todos los demás de la clase? Por muy joven que fueras, lo más probable es que te quedaras con un sentimiento de abatimiento y de no ser querido.

Lo creas o no, probablemente cargaste con ese peso durante la mayor parte de tu vida, incluso hasta la edad adulta. Ahora puede que te encuentres con la sospecha constante de que tus amigos te excluyen de las cosas o hablan a tus espaldas. Seguro que tienes un gran grupo de amigos que se preocupan por ti, pero no puedes quitarte de encima la sensación de que un día podrían despertar y decidir que ya no te quieren cerca.

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Por ejemplo, en el trabajo, cuando te enteraste de que todo el equipo había ido a Ziggy’s para celebrar el nuevo liderazgo, te acurrucaste en tu habitación toda la noche llorando, a pesar de que una parte de ti sabía que la única razón por la que no estabas invitado era que estabas enfermo esa mañana.

Parece que te has embarcado en un viaje de autosabotaje. No importa cuántas veces tus amigos te aseguren que te quieren y que nunca te rechazarían, estás tan convencida de que ocurrirá, que empiezas a rechazarlos.

Los alejas con tus inseguridades. Este es el ejemplo perfecto de una profecía autocumplida.

Lo que sufres se conoce como miedo a la exclusión, también llamado autofobia. Es lo que te hace sentir pánico ante la idea de quedarte aislado o excluido de la gente.

Para entenderlo mejor, primero hay que conocer el significado, el origen y los síntomas de la autofobia.

¿Qué es la autofobia o miedo a la exclusión?

El miedo a la exclusión, o autofobia, es un miedo intenso e irracional a quedarse fuera, solo o aislado. Esto va más allá del contexto físico.

Una persona que sufre de autofobia teme cualquier forma de exclusión o aislamiento de los círculos sociales y manifiesta síntomas muy poco saludables como resultado. La persona autofóbica no puede funcionar si no forma parte de un grupo o círculo interno. Basan su valor y su sentido de la valía en lo mucho que le gustan a la gente y lo quieren cerca.

La autofobia no debe confundirse con la extroversión; sin embargo, los extrovertidos son más susceptibles a este trastorno que sus homólogos. Cualquier sugerencia de rechazo, o de no ser necesitado o querido, supone una crisis existencial para el autofóbico.

Las personas normales pueden sentirse mal por el rechazo, pero los que tienen fobia lo ven como un reflejo de su valor y autoestima.

La autofobia es el resultado de la incapacidad de una persona para lidiar con los sentimientos resultantes de indeseabilidad y deficiencia personal que le provoca la exclusión. No es que el enfermo no pueda hacer las cosas solo. Es que ven que el aislamiento significa que los demás no les quieren; por lo tanto, les falta algo.

Ten en cuenta que a los humanos en general, introvertidos o no, les encanta sentirse deseados y pertenecer. Es una necesidad humana básica. La anormalidad viene cuando el no conseguir la inclusión deseada hace que se muestren signos de ataque de pánico, depresión e incluso tendencias suicidas.

Síntomas de la autofobia

Los siguientes síntomas son el resultado de algunas de las intensas reacciones emocionales que muestran los enfermos de autofobia:

  • Insomnio
  • Abstinencia
  • Ansiedad
  • Ataques de pánico
  • Emociones muy volátiles
  • Depresión
  • Tendencias suicidas
  • Mal humor
  • Hiperventilación
  • Baja autoestima
  • Defensividad
  • Mareos
  • Dolor en el pecho
  • Aceleración del corazón
  • Falta de aliento

Causas de la autofobia

Al igual que la mayoría de las fobias, la autofobia suele ser el resultado de un incesante rechazo y abandono en los años de formación de una persona.

Los niños de la escuela media y secundaria son conocidos por ser ingenuos, superficiales y brutales en sus elecciones de amistad. Pueden ser excluidos de un grupo de amigos por algo tan tonto como llevar gafas o necesitar ortodoncia.

Los autofóbicos, como tú y otros, interiorizan este rechazo y pasan a sentirse perpetuamente indeseados durante toda su vida.

Además, es posible que hayas desarrollado la autofobia como resultado de tener que formar parte de una sociedad que tiene prejuicios hacia una característica tuya o un aspecto de tu personalidad, como tu preferencia de género.

Muchas sociedades son homófobas, así que si eres una persona gay, puede que te preocupes constantemente por ser rechazado o excluido por ser quien eres.

Además de la escuela, los padres y otros miembros de la familia también pueden ser la razón de tu fobia. Si creciste rodeado de padres negligentes que constantemente elegían a tus hermanos en lugar de a ti, o hacían evidente que les gustabas menos, tu autofobia no es ciertamente descabellada.

Cómo ayudarse a sí mismo con la autofobia

Al ver que tu fobia puede ser parte de un problema social mucho más profundo, como el racismo o los prejuicios, salir de ella puede ser una tarea bastante difícil, pero hay esperanza.

Aprender que eres innatamente valioso y digno como individuo -y no sólo como resultado de la cantidad de grupos sociales a los que perteneces- no va a ser fácil, pero ciertamente es factible.

Las siguientes cosas harán sin duda que su viaje de curación sea menos engorroso:

  • Haz un viaje en solitario.
  • Permítase estar solo más a menudo.
  • Haga yoga y meditación.
  • Evite la cafeína para bajar el nivel de estrés.
  • Dé paseos en solitario por el parque.
  • Tenga una cita en solitario.
  • Practique ejercicios de respiración.
  • Haga ejercicio.
  • Escriba un diario.
  • Habla con alguien. Comenta tu miedo a la exclusión con tus amigos y seres queridos. Ayúdales a entender por lo que estás pasando y cómo podrían ayudarte.
  • Señala si alguien de tu ciclo o familia hace cosas que alimentan tu ansiedad de exclusión social.
  • Busca y únete a una comunidad de personas que se estén recuperando de la autofobia.
  • Acude a un terapeuta o busca asesoramiento.

Tratamiento para la autofobia

Terapia de exposición

El médico le expone a su fuente de ansiedad una y otra vez en un entorno controlado -en este caso, estando solo- hasta que deje de ser un concepto terrible para usted. La idea es aumentar gradualmente sus niveles de tolerancia al desencadenante hasta que deje de ser una amenaza para su mente o su bienestar.

Tu mente comienza a adaptarse y, finalmente, te das cuenta de que estar solo podría no ser la crisis existencial que pensabas que era.

Medicación

Los médicos también ofrecen antidepresivos, sedantes y betabloqueantes como medio para controlar los síntomas, aunque sea a corto plazo. Tenga en cuenta que, en este caso, los fármacos suelen ser sólo una herramienta de supervivencia, y seguirá siendo necesario someterse a terapia para curarse por completo.

Terapia cognitivo-conductual (TCC)

Le ayuda a reconocer que la mayor parte del problema proviene de su mente y de cómo está acostumbrado a procesar la información. Se trata de una mentalidad defectuosa que te hace hiperventilar sólo porque no te han invitado a una fiesta. La TCC restablece tus patrones de pensamiento para devolverte el control de tu mente y tus reacciones emocionales.

Seguir estas sugerencias de autoayuda, así como acudir a un experto médico cualificado, hará maravillas con su autoestima y su calidad de vida en general. Eres un individuo y, por mucho que a todos nos guste formar parte de un grupo, no debería ser la base de tu existencia. Recuerda que el décimo cumpleaños de Eliana fue hace años. Ahora eres un adulto, con muchos cumpleaños de adulto a los que asistir. Además, ¿quién puede decir que a Eliana no le gustabas porque tus vestidos eran siempre más elegantes y no quería que le robaras el protagonismo? Piénsalo. . .