El miedo a los patos – Anatidaefobia (fobia a que te miren los patos)

¿Tienes una sensación de inquietud cuando estás en un parque o cerca de un estanque o lago? ¿Sientes que algo o alguien te mira fijamente, que te observa intensamente, que observa todos tus movimientos? ¿Podría ser ese algo un pato?

Si te da vergüenza admitir que los patos te dan miedo, sigue leyendo. No está solo en esa sensación. La fobia que puede estar experimentando se llama anatidaefobia, o el miedo a que los patos le observen.

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Seamos sinceros, todos desarrollamos algunas fobias o miedos inusuales a lo largo de nuestra vida. Algunas fobias, como la aracnofobia, entran dentro de un nivel o razón, porque tener miedo a las arañas suena bastante sensato, ¿verdad? Sin embargo, otros miedos o fobias pueden no parecer sensatos, como el miedo a ser observado por patos.

Aun así, estas fobias deben tomarse en serio. Estos miedos son tan incapacitantes como cualquier otra fobia.

La anatidaefobia, o el miedo a que los patos le observen, se incluye en el apartado de la escopofobia, que es el miedo a que le miren fijamente o le observen. Pero la escopofobia es un miedo de humano a humano.

En el caso de la anatidaefobia, lo que realmente temes son los patos, no los humanos, que te miran o te observan.

¿Qué es la anatidaefobia? (Miedo a que los patos te miren)

Tanto si simplemente tiene miedo a los patos como si tiene miedo a que le miren los patos, la palabra utilizada -así como la definición- es la misma: anatidaefobia. Sí, es un miedo totalmente irracional, sobre todo si no vives en un lugar donde puedas encontrarte con un pato en un día cualquiera. Sin embargo, es un miedo muy real.

La anatidaefobia es una gran fobia con un gran nombre. Desde el punto de vista fonético, tendrás que decirlo lentamente hasta que desarrolles la memoria muscular. Dice así: Ah-na-ti-day-fo-be-uh. La palabra tiene su origen en «anas», el término latino que designa a este grupo de aves acuáticas comúnmente conocidas como patos.

Síntomas del miedo a los patos

El miedo a ser observado por los patos suele ser bastante visceral, lo que hace que posiblemente experimente algunos o todos estos síntomas:

  • Sentirse mal del estómago.
  • Sentirse mareado o aturdido.
  • Sentir que se desmaya.
  • Necesidad o intento inmediato de huir de la zona en la que se encuentra.
  • Sudoración profusa.

Incluso puede desarrollar el peor síntoma: evitar todo motivo para salir de casa. Esto, sin duda, será lo que más afecte a su vida. Todos estos síntomas son similares a los que se sufren con la escopofobia, porque la fobia a que los patos te observen es un miedo relacionado con la escopofobia, el miedo a ser observado por la gente.

Entender la anatidaefobia

A diferencia de los humanos, los patos no pueden criticarte ni gritarte cosas obscenas. Pueden graznar con fuerza, pero lo más probable es que salgan volando o que se paseen lo más rápido posible en dirección contraria. Aunque a menudo se cuestiona en psicología que sea un miedo real, los que realmente tienen miedo a los patos tienen sus razones.

Tal vez un pato se estrelló contra ti o te mordió los dedos cuando eras pequeño. Tal vez un pato voló hacia el coche o la casa y causó muchos daños. Tal vez seas alérgico al plumón y tengas miedo de acercarte a los patos. Al igual que la escopofobia, las causas también pueden atribuirse a trastornos de ansiedad, genética y/o trastornos neurológicos.

Soluciones para superar el miedo a los patos

Hay soluciones para tu miedo más inusual, y ésa es la buena noticia. La fobia a que los patos te observen puede ser sólo una extensión de la escopofobia, el miedo a ser observado por los humanos. Si tiene miedo tanto a los humanos como a los patos que le observan, el enfoque del tratamiento suele ser conjunto para abordar ambas fobias.

La ayuda profesional incluye, pero no se limita a:

  • Terapia de conversación, también denominada terapia conductual/cognitiva.
  • Medicamentos para controlar la ansiedad.
  • Llevar un diario de los momentos en los que uno siente que le miran fijamente, y luego leer las entradas en voz alta a su terapeuta.
  • Terapia de exposición, que introduce un desencadenante del miedo a las miradas en las sesiones para ayudarle a superar gradualmente sus miedos.

Es posible que el terapeuta te dé otras sugerencias o consejos útiles a medida que avanzas en la sesión para ayudarte a sobrellevar la situación. Puede resultarle útil utilizar más de un enfoque o sugerencia que le ofrezca su terapeuta o psiquiatra.

Por último, la terapia de evitación también puede funcionar hasta cierto punto. Obviamente, no puedes evitar los patos todo el tiempo, ni deberías hacerlo. Sin embargo, decidir cuándo y dónde estás dispuesto a encontrarte con los patos, te ayuda a sobrellevar algunos de los sentimientos y sensaciones que surgen en determinadas circunstancias.

Algunas cosas que puedes intentar son evitar los parques u otros lugares con paisajes acuáticos donde a los patos les guste nadar, anidar o buscar comida. También puedes evitar los zoológicos de mascotas donde es más probable que haya patos. Los patos tienden a quedarse cerca del agua porque son aves acuáticas, así que si evitas el agua y las zonas pantanosas, puedes evitar la mayoría de los encuentros con patos.

Si decides que ya no quieres evitar los patos, pero sigues intentando superar tu miedo, una técnica de terapia de exposición fácil es empezar a sostener patitos amarillos y peludos. Su ternura es difícil de evitar. Intenta acoger a un patito durante un tiempo, o visita granjas u otros establecimientos que críen patitos. Cuidar de un patito puede ayudarte a superar tu miedo a los patos.